viernes, 25 de noviembre de 2016

La indiferencia es una pizca de sal
sobre una quemadura que late
en los días sin calma de una piel
recubierta de preguntas.

Imagen: Ondrash


jueves, 24 de noviembre de 2016

A unas, las mató el insulto
y el desprecio, culpables
de no saber cocinar un puchero.

Otras, asesinadas a cuchillo,
quemadas con ácido, vendidas como vacas.
A unas, las ejecutaron por valientes,
a otras, las mató el silencio y el miedo.

Muchas, muertas en vida
por ese amor que le contaron,
por religión, por sexo,
por falta de recursos, por celos,

por no estar solas, por vergüenza,
por la indiferencia de los demás,
todas, por muerte institucional
y por esos que decían quererlas.

«Porque era mía»
«¡por mis cojones!»,
palabras lápida, luto, estigma y duelo.

Círculo de violencia que nadie rompe.
Todos son muy poco hombres.
Todas son mujeres cero.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Por la espalda.
Que me envuelvas
en tu cuerpo con el roce
necesario,
replegarme como si fueras
caparazón con piel de mariposa.
Ser una nube que flota
mientras duermo.
Sentir que la ternura es posible
con ese abrazo tuyo
de media hora
mínimo.




Debo tener algo incrustado dentro;
me cuesta respirar, toso,
me pongo semi sentada,
pliego las rodillas en el pecho,
paso el dedo ligeramente
por la rojez de la piel,
me pongo de pie,
estiro la espalda
y allí está lo que escuece:

un fragmento de nosotros
se ha quedado clavado
entre las vértebras,
una pequeña y simple astilla,
un amargo y breve epílogo
de una historia de bolsillo.

Quienes creen en la caducidad de los recuerdos
y sus efectos, me aconsejan cicatrizar
con cataplasmas de espera.
Mientras, la quemazón de un dolor
agudo me recuerda
que la posibilidad fue real por un momento,
que yo la perdí
y que me quiso una vez
no sé por cuánto tiempo.

Imagen: Silvia Grav.


martes, 22 de noviembre de 2016

Tanto buscar
el infinito remoto en el horizonte,
líneas rectas
de paisajes vacíos,
bosques de maleza y tierra
enmarañados de brazos largos,
dificultando la vista
de un cielo
lejos de la última casilla.
Rueda la piedra por la rayuela
y tropieza de repente con tu pie.
Veo que todo era más sencillo,
el infinito se reduce a tu llegada
como un milagro a mi vida
cuando vienes de comprar el pan
y traes la puesta de sol
en tus ojos.

Imagen: Loui Jover


martes, 15 de noviembre de 2016

Me he levantado hoy
con la estupidez pegada en la frente
otra vez queriendo ser botón
para el ojal de tu ombligo.
Mientras removía el azúcar
en mi taza, me vi tan ridícula
como el tintineo de la cucharilla,
tan agudo para el tímpano
de una recién levantada.
Mirando las ondas del café me dio por pensar
que el olvido disuelve todo en cuestión de segundos
y, si no estás a la altura de la indiferencia,
te arrastra al fondo en círculos concéntricos.
Después he pensado en ti
y en cómo las personas sensibles
suben de estatura unos centímetros si se endurecen.
¡Para qué vamos a engañarnos!,
yo no sé de despedidas y tú no eres de regresos.
Me he puesto de pie y me han crujido los huesos.
He sentido que es de esas cosas que no mienten
y he ido a medirme en la antigua marca de la pared.
De pronto he crecido y no es por la fiebre.


Me iré, posiblemente,
hasta de mí misma,
sin maletas ni billetes,
sin adioses ni hasta luegos,
ciega y loca hasta los pelos,
por el atajo que me quiebra
la voz a cada tramo, que muere
en silencio, rota, y sumergidas
las manos en el veneno
dejar que se erice la vida
en los ojos de nuevo.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Suena el timbre y eres tú
cuando ya no te esperaba;
apareces con esa sonrisa
canalla y esa mirada tuya
descarada con la que me provocas.
No digas ni una palabra,
esto es un atraco a piel armada.
Tal vez mañana nos denuncien
por alterar el orden público.
No me importa. En mi casa
hay jornada de piernas abiertas,
de derroche, de barra libre.
Aquí no hay más escándalo
que tú y yo bajo las sábanas.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Escribo en primera persona
lo que me ha sucedido
y lo que no.


Cuelgan restos de un sueño
del mechón de tu pelo,
náufrago en esta isla de realidad
del día que comienza.

Viajaste a un lugar ingrávido;
no pesaban los huesos,
no había adherencias al mundo,
veías flotar el dolor en la atmósfera
pasando de largo como algo ligero.

Semidespierta no sabes dónde ir
ni desde dónde regresar
frágil reflejo inexplicable
de una ilusión óptica.

Y te lavas la cara, te miras al espejo
-la sensación persiste,
apenas quedan restos-,
es inútil intentar retener
lo que fuiste
que ya se está yendo.

Imagen: Willy Ronis



jueves, 3 de noviembre de 2016



De San Pablo a Charles de Gaulle
del Prat a Heathrow
de Barajas a Manises
de José Martí a Marco Polo
de mi casa a tu cama
de tu cama a la calle,
en un banco de un parque
en una terraza cualquiera
en la 303 de ayer
en la 507 de mañana,
en la Calleja de las Flores
en Cibeles y en Santa Cruz
en la Quinta Avenida,
prometo ponerle los pelos de punta
a la rutina,
comernos las mañanas con la risa
en los talones
y amarte
todos los días de mi vida.