martes, 30 de enero de 2018

Para que viéramos
lo que no podíamos tocar
hicisteis de la igualdad
una campana de cristal
con vistas.

Estamos listas.
Vamos por nuestra mitad.



domingo, 28 de enero de 2018

No limitaré este estado de felicidad
-el fusil de las dudas yo lo rechazo-,
no meteré a embudo en el corazón
la cabeza, por mucho que parezca
de tan bueno demasiado fácil.

No merece la alegría menos espacio
que el dolor, quiero vivir como un sol
perfecto la dulzura de este instante.

A veces, las cosas son como son.
Libre me doy y consecuente.

Y si no doy pie, mejor,
así no toco fondo.


viernes, 24 de noviembre de 2017


De la fractura a la pérdida
cerré una puerta y abrí una ventana.

Con el corazón líquido colgando
en el labio, con cierta prudencia
y cicatrices circulares en el cuerpo
dejé entrar tus diferencias,
tu claridad,

tu lengua nueva
se acercó lo justo
y deshizo la raya que marca
todo límite
de lo que soy y no,

no te estaba esperando
ni te buscaba
ni tenías por qué haber sido,


pero estás aquí
y llenas mi boca
de presente
al besarnos.


jueves, 12 de octubre de 2017

Yo no sirvo para poner floreros
en la mesa ni coser dobladillos
porque ciertas reglas lo dicten,
no sé cocinar ni recordar
que a las dos cierra la panadería,
no sé estar atenta en una conversación
sobre lo que ha subido el agua,
tampoco hacer planes para echarle migas
a los patos del estanque los domingos.

Yo me fumo los días y escribo poemas,
no quiero relojes ajenos que me recuerden
que llego tarde a mi propia vida,
voy manteniendo el equilibrio
entre el arranque de ira y la paciencia
en el atasco que conduce al hastío
de ser adulta camino del trabajo.

A mí no me gusta madrugar
me gustan las madrugadas,
me dejo los paraguas en los bares,
me apunto al penúltimo whisky de la noche
mientras dejo fluir mis emociones
y a veces me quedo en punto muerto
en el momento más crítico.

Yo sé estar sola pero también
echar de menos que me recuerden
que se me olvidan las llaves.
No sé mantener la esperanza
ante la certeza de una puerta cerrada
ni sé retener a nadie a mi lado:
los rehenes no me gustan
ni los rompecorazones.

Algunos días mi cabeza es un globo de helio
enganchado en una nube
pero todos los días silbo canciones en el coche
manteniendo el tipo ante las imposturas
consciente del precio de la vida
siendo fundamentalmente mía
dentro de mi desastre.

Imagen: Johan Fournier

miércoles, 11 de octubre de 2017


Como si nada
como sin memoria
con total frialdad
levó el ancla
que le ataba a mi cuello.

Me dejó dos buques hundidos
y el mapa del tesoro flotando
en el agua.

Cuando llegó el naufragio
no supimos de corrientes marinas.
Oyó el canto de las sirenas,
soltó un remo y se rindió.

Lo que no supo es que había
terminado el temporal de tormenta
al encender de nuevo el faro de sus ojos,
que aprendí la lengua de las ballenas
para contarle mundos nuevos al oído.

Lo que no supe yo es que mintió
con sus palabras y sus besos
y el día menos pensado me dejó
al pie del acantilado un barquito
de papel que no flota y zarpó.

Fue un martes cuando me convertí
en isla y empecé a beber agua salada.

Me tragué las preguntas
las lágrimas
perdí las ganas de hablar.

Desde entonces estoy muda.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

domingo, 3 de septiembre de 2017

Lo mejor del turno de noche
es la mañana.

La sensación de llegar a casa
saber donde estoy
y que soy del todo.

Ir de espaldas al mundo
que bosteza al romper el día
mientras me desperezo de sueño.

Entrar en mi cuarto con cautela
y saber que ahora, cuando nadie
espera a nadie, tú cuerpo dormido
permanece hasta mi vuelta.

Entreabres los ojos, sonríes, te giras,
yo sin armadura te abrazo.
De tan sencillo
parece extraordinario.

A veces estalla en duermevela
la pólvora de tus besos en mis labios;
como a un fósforo eufórico de llama azul
me prendes fuego. Luego, la calma.

Reniego del amor triste y sus secuelas.
Tú me haces necesaria.

Lo mejor del turno de noche
es la mañana
cuando me duermo en tu espalda
confiada y transparente.

Imagen: Clare Elsaesser